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La piel del cielo

Elena Poniatowska

ALFAGUARA, Diciembre 2013

Una novela de la ganadora del Premio Cervantes 2013 Elena Poniatowska, que fue merecedora del IV Premio Alfaguara de Novela.

Sinopsis

«Mamá, ¿allá atrás se acaba el mundo?» Esta frase abre camino a una historia fascinante: la de un hombre de enorme talento destinado a desentrañar los misterios de la astronomía.

Lorenzo de Tena, inconformista y rebelde, deberá luchar contra las desigualdades sociales, las trampas burocráticas y las tentaciones políticas para ver realizada su vocación. Pero los mayores retos de su búsqueda no vendrán de la ciencia sino de la cara más oculta de las personas, la que esconde las pasiones y los sentimientos. Una novela que, como un telescopio, nos acerca a los desafíos más inalcanzables: las estrellas y el amor.

Reseñas:
«Elena Poniatowska, aguda observadora de la realidad que le rodea, nos ofrece en esta obra lo mejor de su literatura que, no en vano, le ha llevado a alcanzar el preciado galardón [el Premio Cervantes] solo reservado a un selecto elenco de Escritores, aquellos que merecen por su trayectoriaescribirse con mayúsculas.»
Maria Eugenia Delso, ICN

«Está escrito con impecable oficio y los diálogos, plenos de mexicanismos, muestran el dominio del registro lingüístico, de su riqueza verbal. Nadie puede dudar de la eficacia expresiva de esta notable escritora mexicana.»
Joaquín Marco, El Cultural de El Mundo

Empezar a leer

Los ganadores hablan sobre el Premio Alfaguara


Elena Poniatowska, ganadora del Premio Alfaguara en 2001 con La piel del cielo

«En marzo de 2001, salía yo en pants para ir al Club España cercano a la casa a treparme a una bicicleta estacionaria cuando sonó el teléfono y Chabela gritó en la puerta mientras tejía sus largas trenzas negras: “Regrésese, le llaman de España”. “Soy Antonio Muñoz Molina, presidente del Jurado del Premio Alfaguara; hablo para decirle que lo ha ganado.” Un círculo me apretó la cabeza, seguro el círculo de la corona. A los diez minutos llegaron los periodistas y nos abrazamos. También yo soy periodista. Ese día fue como una campana que suena en el bosque y te hace encontrar el camino. Mamá estaba muy enferma, no sabía yo que tan enferma. Fui a su casa a contárselo y me respondió: “¡Qué bueno porque ahora ya no vas a escribir!”. Me sentí de la patada. Por escribir la había yo desatendido. Murió en marzo de 2001, poco tiempo después del anuncio del premio, y por eso el Alfaguara tiene para mí un sabor que supongo no tiene ninguno otro premiado.»