megustaleer - Diablo Guardián - Xavier Velasco

Diablo Guardián

Xavier Velasco

ALFAGUARA, Abril 2003

Sinopsis

Violetta tiene quince años cuando cruza la frontera con más de cien mil dólares robados a sus padres, asimismo excelentes amigos de lo ajeno. Azarosamente desembarcada en Nueva York, sobrevive durante cuatro años a todo tren, gastando varios kilogramos de dinero malhabido. Para mantener ese ritmo, acelerado todavía más por el polvo blanco que introduce por su nariz en cantidades generosas, se enseña a enganchar hombres en lobbies de hoteles lujosos. No sabe, ni le interesa, la cantidad de leyes, límites y preceptos a los que pasa por encima. Tampoco sabe que Nefastófeles, el supuesto rico heredero que la deslumbra, será como una daga clavada en su bella espalda hasta que, ya de vuelta en México, se tope con Pig, y llegue entonces la hora del Diablo Guardián. Pero lo que Violetta sí sabe es que es tiempo de arrojar los dados y cerrar los ojos, casi con ganas de que a todo se lo lleve el diablo; y que, generalmente, eso lo haces sólo cuando de plano crees que ya te va a llevar.

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Los ganadores hablan sobre el Premio Alfaguara


Xavier Velasco, ganador del Premio Alfaguara en 2003 con Diablo guardián

«Más que premio, lo llamo rescate. Un par de años atrás, la certeza de haberlo abandonado todo y apostado la vida por una novela me sonaba de pronto insensata al extremo de arrebatarme el sueño, pero si al fin había quemado las naves no me quedaba sino creer como un fanático en la inminencia de lo imposible. Vivía en buena parte de dinero prestado en el nombre de aquella novela embrionaria (a cuyo término, según prometí, pagaría mis deudas). Nada de raro tuvo que un día la protagonista de mi historia fuese a dar a Las Vegas, si cada nuevo párrafo era como otra ficha en la ruleta. Cuando el día llegó, pasé la noche en vela igual que el condenado que espera tercamente por el indulto. Y justo como ocurre en las novelas, a la orilla del fin de la historia empezaba otra historia, que se extiende hasta hoy. En muy pocas palabras, el Rescate Alfaguara me ha partido la vida espectacularmente, como suele pasar cuando la insensatez impone su ley. Desde entonces, siempre que alguien me pide que sea sensato, le replico que no soy abogado: a mí me pagan por perder el juicio.»